Colombia |
| Alborada
Comunista No.
28 — agosto 2004 Mao Tsetung Sobre autoeducación ideológica |
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Muchas cosas pueden convertirse en fardos,
en cargas, si nos aferramos a ellas ciega e inconscientemente. Por ejemplo:
quien haya cometido errores, puede sentirse irremediablemente agobiado
por ellos y caer en el abatimiento; el que no haya incurrido en errores,
puede creerse irreprochable y volverse vanidoso. La falta de éxitos
en el trabajo puede provocar pesimismo y depresión, en tanto que
los éxitos pueden engendrar arrogancia y altanería. Un camarada
que tenga corta historia de lucha puede con ese pretexto eludir responsabilidades,
y un veterano puede considerarse infalible por su largo pasado de lucha.
Los camaradas obreros y campesinos, orgullosos de su origen de clase,
pueden mirar a los intelectuales por encima del hombro, y los intelectuales,
por poseer algunos conocimientos, pueden menospreciar a los camaradas
obreros y campesinos. Quien posea conocimientos especializados puede considerarlos
como capital para envanecerse y despreciar a los demás. Hasta la
edad podría servir de motivo para presumir: un joven que se tenga
por inteligente y capaz, podría despreciar a los viejos, y un viejo,
por su rica experiencia, podría despreciar a los jóvenes.
Todas estas cosas se convierten en cargas, en fardos, si se carece de
espíritu critico. Los comunistas deben comprender el principio
de subordinar las necesidades de la parte a las del todo. Si una proposición
es factible para una situación parcial pero no para la situación
en su conjunto, es necesario subordinar la parte del todo. A la inversa,
si la proposición no es factible para la situación parcial,
pero sí para la situación en su conjunto, es preciso igualmente
subordinar la parte al todo. Esto es lo que se entiende por tomar en consideración
los intereses del todo. Hay que combatir la tendencia al seccionalismo, tendencia
a preocuparse sólo por la propia sección, sin atender a
los intereses de los demás. Seccionalista es quien permanece indiferente
ante las dificultades de los demás y no quiere ceder a ningún
cuadro que le piden otras secciones o, como el que toma el campo del vecino
como desaguadero, cede sólo a los cuadros mediocres, sin mostrar
la menor consideración hacia las demás secciones, localidades
o personas. Quien precede así ha perdido totalmente el espíritu
comunista. Se caracteriza por su falta de consideración por la
situación en su conjunto y su total indiferencia hacia las demás
secciones, localidades o personas. Tenemos que redoblar nuestros esfuerzos
para educar a tales individuos y hacerles ver en el seccionalismo una
tendencia sectaria, que se volverá peligrosa si se la deja cundir. El liberalismo se manifiesta en diferentes formas:
Contra el liberalismo (7 de septiembre de 1937). Obras Escogidas, t. II. En una colectividad revolucionaria, el liberalismo es extremadamente
perjudicial. Es una especie de corrosivo, que carcome la unidad, debilita
la cohesión, causa apatía y crea disensiones. Priva a las
filas revolucionarias de su organización compacta y su estricta
disciplina, impide la aplicación cabal de la política y
aleja a las organizaciones del Partido de las masas que éste dirige.
Se trata de una tendencia sumamente perniciosa. Los adictos al liberalismo consideran los principios del marxismo como
dogmas abstractos. Aprueban el marxismo, pero no se muestran dispuestos
a practicarlo o a practicarlo cabalmente; no intentan sustituir su liberalismo
por el marxismo. Tienen su marxismo y también su liberalismo: hablan
del marxismo pero practican el liberalismo; el marxismo es para los demás
y el liberalismo para ellos mismos. Llevan ambos en su bagaje y encuentran
una aplicación para cada uno. Así es como piensa cierta
gente. | ||
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