| Boletín N° 151 - 27 de marzo de 2006 | |||
| Arrancar dientes picados: El reaccionario Estado nepalés | |||
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Nepal presencia dramáticos sucesos en los últimos días en la lucha contra el gobierno feudal. En cierto momento, el acuerdo de 12 puntos entre el Partido Comunista de Nepal (Maoísta) y la mayoría de los partidos parlamentarios (la Alianza de los Siete Partidos, o ASP) estaba al borde del colapso. Ahora, en un acuerdo de último momento, ambas partes han reafirmado el acuerdo, que dice que la monarquía feudal autocrática es el principal obstáculo al progreso y el blanco común de ataque. La ASP llamó a una huelga general del 3 al 6 de abril. Los maoístas declararon pleno apoyo. El acuerdo se firmó a fines de 2005 pese a enormes presiones de Estados Unidos y otras potencias imperialistas para que abandonaran la lucha por abolir la monarquía. Después, cuando los partidos parlamentarios no presentaron programas de lucha eficaz, el PCN (M) anunció un bloqueo de 20 días de la capital y otras ciudades importantes del reaccionario Estado, seguido de un paro político indefinido a partir del 3 de abril. El bloqueo empezó el 14 de marzo y paralizó a la capital. Luego, cuando los partidos parlamentarios aceptaron encabezar una huelga general de cuatro días en pos de expulsar a la monarquía feudal, el PCN (M) suspendió el bloqueo y el paro indefinido. Las consignas del paro del PCN (M) eran: “¡Abolir la monarquía compradora y feudal! ¡Establecer una república democrática pluripartidista! ¡Bloquear al poder real ilegítimo! ¡Organizar un gobierno democrático paralelo! ¡Disolver el mercenario ejército real feudal! ¡Formar un nuevo ejército nacional democrático! ¡Celebrar elecciones justas y libres por una asamblea constituyente! ¡Reestructurar el Estado de modo que asegure la liberación de clase, nacionalidad, región y género! ¡Aplicar el acuerdo de 12 puntos entre maoístas y partidos parlamentarios! ¡Impulsar una tempestad nacional de movimiento unificado!” La policía y el ERN se desmoralizaron y se asustaron sobremanera. En varias ocasiones, balearon a manifestantes en el valle de Katmandú. Ante los ataques y provocaciones de los elementos feudales duros y sus amos imperialistas, los dirigentes parlamentarios no siempre han podido armar una respuesta política y organizativa. Por sus vacilaciones, confusión y dependencia de los amos imperialistas, no han podido elaborar un programa fuerte de lucha para expulsar a la monarquía. Estos partidos no han podido dirigir, en ocasión tras ocasión, a las masas de una manera que concuerde con sus necesidades históricas. Diversas organizaciones de masas, tales como grupos de estudiantes, campesinos, mujeres y obreros y fuerzas de la clase media que simpatizan con ellas, piden cambios radicales de la sociedad y corean “¡Abajo la monarquía! ¡Viva la república democrática de Nepal!”. Como los maoístas luchan por una república popular y ahora ponen en la agenda inmediata una república democrática, los partidos parlamentarios se sienten presionados a unirse con los maoístas con consignas comunes y un programa único. Estados Unidos, de la mano con Inglaterra, Japón e India, apoya fuertemente al rey y presiona a los partidos parlamentarios a rendirse ante él. Entre los recientes ejemplos de la intensa ingerencia imperialista contra la revolución están las constantes presiones del embajador estadounidense en Katmandú, la entrevista con la BBC en que critica a los partidos parlamentarios por no unirse con el rey, la visita del subsecretario de Estado estadounidense para el sur de Asia, Donald Camp, a la capital y los comentarios de Bush durante su estancia en India, y la reciente visita de miembros del parlamento inglés a Nepal, en que alentaron a los partidos parlamentarios a volver con el rey. En vista de lo que está en juego en la lucha entre el imperialismo, representado por el rey, y el pueblo nepalés, representado por el partido proletario, los maoístas proponen ganarse a los partidos parlamentarios, que vienen luchando contra el rey en pos de sus propios intereses y a su manera. Puede que los imperialistas estimen que si pudieran obligar a estos partidos a rendirse ante el rey, eso abriría el camino para invadir a Nepal. El PCN (M) sostiene que si estos partidos tomaran partido con el pueblo, se podría abolir la centenaria monarquía feudal. Los autócratas feudales duros y los imperialistas consideran que el acuerdo de 12 puntos es una palanca en manos de los maoístas y hacen todo lo que puedan por impedir la alianza. Del embajador yanqui a los ministros leales del rey, Kamal Thapa y Kitinidhi Vista, han declarado repetida y provocadoramente que con su firma del acuerdo de 12 puntos los partidos parlamentarios han caído en manos de los maoístas. En el segundo acuerdo se repite el siguiente punto del primero: “Los siete partidos en lucha se comprometen plenamente al hecho de que solamente con el establecimiento de la democracia absoluta mediante la restauración del parlamento mediante la lucha, la realización de elecciones de una asamblea constituyente mediante el diálogo y el acuerdo con los maoístas, se puede resolver el conflicto en el país y transferir la soberanía y poder estatal al pueblo. El PCN (Maoísta) opina y se compromete a que se logre la citada meta llevando a cabo una conferencia política nacional de las fuerzas democráticas en lucha y, a partir de sus decisiones, formar un gobierno interino para celebrar la elección de una asamblea constituyente. Se ha firmado un acuerdo entre los siete partidos en lucha y el PCN (Maoísta) a favor de continuar el diálogo sobre esta lista de tareas y por alcanzar un entendimiento común. Se acordó que la fuerza del movimiento popular es la única alternativa para lograr eso”. O sea, los siete partidos aún no han hecho la necesaria ruptura con la vacilación política, confusión y la esperanza de que el rey entregue el poder sin la necesidad de derrocarlo con la violencia. No obstante, el acuerdo es de enorme importancia porque representa una victoria política en la construcción de un frente unido contra la reacción. El presidente Prachanda del PCN (M) dijo en una reciente entrevista con el seminario maoísta Janadesh: “Mediante la dirección de diez años de guerra popular, el papel de un partido político responsable de liberar para siempre a todo el país de la autocracia feudal ha recaído en nuestros hombros. Es nuestro deber jugar este papel en un sentido concreto. Por ende, nuestro partido, con profunda sinceridad, confianza y flexibilidad, lucha por unir a todos los que se puedan unir contra la autocracia feudal”. La guerra popular revolucionaria dirigida por los maoístas, que lleva diez años sacudiendo al viejo Estado, se aproxima a un apogeo, a arrancar de raíz al reaccionario Estado. Hoy, en muchos sentidos en la sociedad nepalesa se siente una combinación de dolor y placer, tal como sienten los niños cuando les arrancan los dientes picados para dejar espacio para los nuevos. Como se sabe, es doloroso el proceso de arrancar los 237 años de raíces feudales, pero se confía que, una vez arrancado el diente picado y caduco, podrá crecer uno nuevo y más fuerte. El mundo presencia con interés la tumultuosa marcha de acontecimientos políticos de Nepal y el pueblo nepalés toma acciones conscientes bajo la dirección del partido proletario, un partido participante en el Movimiento Revolucionario Internacionalista, para que triunfe la revolución y para impedir que los reaccionarios de dentro y fuera del país logren desbaratarla. | |||
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